Tengo que reconoceros que echaba de menos sentarme delante del portátil y poder escribir unas líneas. 

Como ya os he contado otras veces, escribir, entre otras cosas, me ayuda a aclarar mis ideas así que no me queda más que admitir que tengo cierto cacao mental después de un par de meses sin publicar nada en el blog. 

He estado muy ocupado, para que os voy a engañar, primero en lo personal, los que estáis en contacto conmigo a través de redes seguramente sabéis que en casa felizmente somos uno más (otro más). En segundo lugar, y una vez que he vuelto a trabajar, he tenido la suerte de empezar con muchas cosas entre manos. He tenido que preparar mis intervenciones en tres eventos hablando sobre LinkedIn y sobre comunicación para generar oportunidades profesionales y contactos. 

Se me están acabando los días de vacaciones y de asuntos propios para poder participar en eventos y formaciones fuera de mi trabajo y, reconozco, que estoy feliz y satisfecho por las personas que están queriendo contar conmigo durante este 2019. Uno de mis objetivos es no parar nunca en mi afán de buscar oportunidades profesionales para, desde mi propia experiencia, aportar valor en los procesos de desarrollo profesional, ponencias y formaciones. En este contexto, este año está siendo tremendo en cuanto a aprendizajes y la transferencia a mi trabajo, dentro y fuera de la oficina, está siendo brutal. 

Como os cuento, no he tenido apenas periodo de adaptación porque, afortunadamente, he empezado fuerte desde el principio y mi sensación de vuelta al cole ha sido casi inmediata. Le he prometido a mi family unas navidades muy enfocadas en ellos… lo dejo caer por aquí para que quede constancia. 

Hay algunos temas de los que me gustaría hablaros, así en plan “pasando revista a la actualidad”, a ver que os parecen… 

Lo siento, el blog trabaja para mí no yo para él 

“¿Ya has vuelto a trabajar?” “Pero… ¿no has publicado ningún post nuevo?” “¿más de dos meses sin publica nada?” “Podrías haber escrito algo durante tu baja para tener nuevos contenidos”.

Estos son algunos comentarios que me he encontrado a la vuelta y que me han hecho reafirmarme sobre el objetivo con el que abrí mi blog y que sigo manteniendo: 

Hoy por hoy el objetivo es que sea útil, que lo que escriba le pueda servir a quien lea los posts. Con ese objetivo escribo. 

Evidentemente es un canal de comunicación muy importante de mi propuesta profesional, de lo que hago, de cómo lo hago, pero si sólo lo hiciera por esto el sentido no sería completo, me faltaría la misión en este proyecto. 

Escribir me ayuda a entender mejor lo que pasa a mi alrededor, me ayuda, incluso, a entenderme mejor a mí mismo. Así que supongo que algo de autoayuda personal también tiene… ¿esto se puede decir sin dejar de parecer profesional? 

No quiero escribir por el simple hecho de que toca hacerlo. Mi proceso no puede seguir un esquema rígido porque siento que no me sale natural. Habrá momentos en los que, por disponibilidad y por esa sensación de que tengo algo que contar, escriba dos posts a la semana y momentos en los que escriba uno cada dos meses. 

Desconectarse, pero poco

Mucho se ha escrito últimamente sobre la desconexión con las redes sociales, ha sido el tema estrella… entre las despedidas de los que se iban y los “he vuelto” de los que volvían. 

La cosa es que lo que, al menos yo he observado, es que casi nadie se ha ido, en verano lógicamente te lo tomas con más calma, no escribes en tu blog sobre temas profesionales, le dedicas más tiempo a otros asuntos, pero… ¿irte? Irse casi nadie se ha ido. 

Cuando hablamos de irnos ¿a qué nos referimos? ¿Por qué esa demonización de lo que supone estar en redes sociales? ¿Qué subyace en todo esto? ¿vemos en otras personas comportamientos con los que no nos identificamos y queremos desmarcarnos? 

No sé, me resulta paradójico ver como personas se despiden de las redes sociales y a los dos días vuelvo a ver sus interacciones, en algún caso, ¡el mismo día! Me ha llamado mucho la atención todo esto durante el verano.  

No entendáis estas palabras como un ataque que vengo en son de paz y respeto profundamente todas las posturas, interpretaciones y puntos de vista. 

La pérdida de esencia de la Marca Personal

Estar en la mente de las personas que sean potencialmente susceptibles de necesitar nuestros servicios, pero no estarlo por cualquier cosa, estar por el valor que somos capaces de aportarles. 

Este es otro tema en el que tampoco creo que haya buenos o malos, en el que no gana ni uno ni otro, simplemente, hay maneras y maneras de hacer las cosas, cada uno allá cómo lo quiera gestionar. 

Transmite, primero, tus capacidades profesionales y después comparte tus alegrías y tus penas (se cuidadoso con esto).  

Tengo claro que lo verdaderamente determinante es si eres bueno haciendo tu trabajo porque, si lo eres, tu trabajo hablará por ti y todo lo demás será un complemento. 

En lo que estoy tremendamente en desacuerdo es en crucificar algunas estrategias simplemente porque no son las estrategias que quien las critica sigue y que no comparte. El colmo es cuando percibo cierto halo de superioridad hacia algunas estrategias de desarrollo profesional tildándolas de poco artesanales… no sé dónde está la vara que mide estas cosas. 

Cada profesional puede perseguir hacerse recordable y recomendable por la vía que crea oportuna y para la que esté más capacitado, profesional y socialmente… yo lo respeto, creo que ninguna per se es mejor que la otra, pero si me gustaría que se respetaran las otras opciones como igualmente válidas. 

Estoy de acuerdo con el daño que hace quien usa estrategias centradas en el bombo y platillo, pero carentes de consistencia, daño que, más allá de hacerlo al concepto marca personal, lo hace sobre todo a ellos mismos porque, si bien sus luces de neón atraerán clientes o empresas, el vacío detrás de ellas hará que ese cliente o esa empresa no vuelva más, hará que ese cliente o esa empresa cuente el vacío encontrado tras esos fuegos de artificio y eso, inevitablemente, conducirá a apagar su luz. 

No sé, llamarme moderno si queréis pero no creo que el marketing este reñido con la calidad.

Dicho esto, no abandero ninguna bandera, principalmente porque soy un simple orientador que utiliza la gestión de la marca como elemento que acerque a las personas con las que trabajo y a mi mismo, a oportunidades profesionales.

Hablar desde la experiencia

Este tema me tiene preocupado, creo firmemente que hablar desde la experiencia propia es la forma más contundente de hablar con propiedad. 

La cuestión es que no podemos controlar este tema, ni ir con un cartel diciendo: «yo si hablo desde la experiencia». 

Pero bueno, si no lo digo reviento, en desarrollo y orientación profesional es necesario hablar con propiedad. Todos los que nos dedicamos a esto tenemos que velar porque no se nos atribuyan estrategias vendehumos. 

Si asesoramos en procesos de búsqueda de oportunidades profesionales ¿cómo podemos hacerlo si hace mucho tiempo que no buscamos oportunidades profesionales? ¿Cómo podemos hablar de la utilizar redes sociales y profesionales para buscar empleo si no tenemos presencia en redes? 

Predicar con el ejemplo y ser ejemplo para cualquier persona que confía en nosotros para acompañarlas en sus procesos, esa si que es mi bandera, esa si que es mi apuesta.

#talentTÚ con Eva Collado

Para finalizar este post al más puro estilo frito variado os voy a recomendar la última peli que he visto y me ha encantado : Green Book, de Viggo Mortensen

Pero si queréis ver algo más rápido y que puede tener un impacto en vuestro desarrollo profesional os recomiendo el último vídeo del canal de YouTube #talentTÚ de Meme Romero, en el que me empeño en salir constantemente… en esta ocasión la invitada de lujo ha sido Eva Collado, espero que lo disfrutéis:

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