¿Desde cuándo no haces algo nuevo en tu trabajo?

Hay veces en las que la reinvención profesional es necesaria.

Puede que estés trabajando en un sitio que no te gusta, que no seas capaz de encontrar el empleo que quieres o que, incluso, trabajando donde quieres no puedas desplegar todo tu potencial y te estés ahogando. Hay batallas que no podemos ganar.

No siempre podemos ganar

Tenemos que hacer un esfuerzo por comprender que no siempre podemos ganar. Es duro, para qué engañarnos, pero si no somos capaces de reconfigurarnos e incluso reinventarnos y seguir adelante estamos expuestos a entrar en un bucle de insatisfacción que puede destruirnos por dentro.

Siempre me vas a escuchar pedirte que luches, por tus sueños, por tus ideales y por tu forma de hacer las cosas.

Hoy, tengo que decirte otra cosa: podemos ganar perdiendo y podemos perder ganando.

Dejémoslo, ya basta, lo hemos intentado y luchar contra molinos de viento no es sano.

Hay batallas que no podemos ganar

Lo he aprendido, me ha costado y, lo peor de todo, sólo me he dado cuenta cuando ya era tarde y la derrota, o la decepción (a veces es difícil diferenciarlas) me lo ha enseñado.

Joder! ¿Cómo no me he dado cuenta antes? 🤦‍♂️

Hay batallas que no podemos ganar, seguro que ya sabes que no somos invencibles, entender esto nos hace más fuertes y no tiene porque hacernos menos valientes.

Sé selectivo en tus batallas, a veces tener paz es mejor que tener razón”.

Anónimo

Hay veces en las que hay que replegarse

Inteligencia pragmática… ¿eso existe? No lo sé, pero quiero que lo veas con un enfoque práctico.

Tenemos que replegarnos, rediseñar la estrategia y, si quieres, podemos no cambiar el objetivo.

Eso sí, tenemos que hacerlo en frío.

Últimamente os he hablado del poder positivo de las emociones, hoy, tengo que hablaros del lado oscuro de la fuerza. Del poder negativo que tiene regirte exclusivamente por las emociones.

Hoy, quiero hablarte de cuando tu parte racional toma las riendas, puede que nos guste nuestro estilo pero también puede que no nos esté dando los frutos que esperábamos.

Lo hemos intentado, pero es el momento de replegarnos, tomar distancia, priorizar y reenfocarnos.

Volveremos con más fuerza y volveremos más limpios por dentro.

El coste emocional no merece la pena

¿Por qué te lo cuento? Porque tenemos mucho que perder. Lo que nos estamos dejando por el camino no merece la pena y, a la larga, puede pasarnos factura.

Podemos ganar perdiendo y podemos perder ganando.

Una de las bases de la Marca Personal es que nuestra vida y nuestro trabajo (joder si! nuestro trabajo aunque tú ahora mismo estés en desempleo) forman parte de nuestro proyecto vital y si creemos que podemos guardarlos en compartimentos estancos podemos pasarlo mal.

Hay situaciones y personas/personajes que pueden dejarnos huella de la fea, de la que hace daño, puede dejarnos sin nuestra estrella o, por lo menos, quitarle brillo.

No dejemos que pase, no merece la pena.

«Nada ha cambiado. Sólo yo he cambiado, por lo tanto, todo ha cambiado.»

Marcel Proust

Utilicemos las heridas para construir algo grande

Ya os he hablado de lo que para mí significan las personas que inspiran.

Pero hoy, quiero pedirte que me acompañes en la difícil travesía de utilizar las heridas para construir algo grande, lo he comprobado, en los peores momentos he visto surgir las cosas más grandes.

Utilicemos todo lo que está en nuestras manos: rabia, asco, miedo… escuchémoslos, tienen algo que decirnos.

Aquello que no ha salido como esperábamos, aquello que nos ha dolido, es un punto de inicio cojonudo, de verdad, puede ayudarnos a focalizar nuestro propósito, a saber qué es lo no queremos y por qué estamos dispuesto a luchar.

No tenemos porqué esperar al crack, al momento de ruptura o cómo queramos llamarlo. No esperemos a que todo se rompa y seamos más inteligentes que todo eso.

Utilicemos nuestras heridas para construir algo grande y no dejemos que perder una batalla nos haga perder la guerra.

Se que no es mucho, no tengo recetas mágicas, sólo puedo decirte tranquila, todo pasa, nada es eterno… Así de cursi, así de crudo y así de claro.

Mi compi amigo Carlos Caso, siempre encuentra canciones para expresar momentos, para acompañar a las emociones… hoy me sugiere esta delicia de Jorge Drexler que compartos con vosotros:

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